A continuación y a partir de este posteo, escribiré (mejor dicho, transcribiré) unos pequeños trabajitos que hice para mí.
Ahí va...
Segunda Carta a la Maga
Firmame la boca con tu beso, escandaliza mi mirada con tu dulzura insaciable, haceme recordar ese bello perfume de alondras, y dejame internarme en la selva de tus cabellos.
Surcando ese sitio tan inesperado, tan lúgubre y siniestro, espera incansable que no aguanta que yo pida a gritos una ayuda de arriba. Sin mas regodeos voy a los bifes, pruebo si esta tierna la carne (porque cruda hace mal, pero tiene ese gustito...) y me la zampo de una, para que no quede rastro alguno de mi delito, de esta culpa inculpable que solo yo y mi víctima sabremos...
Ojala pudiera contarte con palabras lo que siento cada segundo que no estoy con vos. Esa sensación de vacío absoluto, de nada, de nada en la nada de la nada, sin ninguna idea de la idea general, y sin ganas de tener ganas de que me digas que no tenes ganas de verme. Y las ganas siguen por todos lados, hasta que me encuentro con Paola y se va todo al demonio, sin muchas meditaciones ni planteos antes del delito, me zambullo en la ola de tu siniestra mirada, para que no me digas mas que no, que no queres mas esta situación, de que vos no podes estar con un pibe como yo, y viceversa.
Todo se vuelve obtuso, en el escaleno de tu risa, veo la pirámide de tus ojos, con la punta de nada, sin tener nada que temer ni desear de los demas, sos benévola, preciosa, princesa marina.
Por suerte te vas a quedar siempre en el mismo lugar, sin tener demasiada demora por irte a algun lado, porque los demas lados son inseguros, y vos estas segura de que sos para mí, y solamente para mí, en este mundo alado, sin memorias de nadas, y de ideas que nos complican todo, sin dejarnos pensar, solo pensando que pensamos para tener lo que tiene que tener alguien medianamente no infeliz: razon.